Posteado por: juventudmolirena | Abril 23, 2008

La conveniencia aparente de las reformas estatutarias.

La conveniencia aparente de las reformas estatutarias.

Por: Roja.

Con preocupación hemos escuchado como algunos compañeros, al plantearles la situación de las reformas estatutarias, se limitan a responder: “No me importa, yo estoy bien con Sergio”.

Eso pone frente a nuestros ojos una realidad. Hay convencionales y molirenas a los que les “conviene” las nuevas reformas estatutarias. ¿En qué sentido? Pues no podemos negar que aún tenemos en nuestro partido, convencionales que fueron partidarios de “Maco” Rosas y compartían sus políticas impositivas. Esas personas se sienten cómodas en medio de la tiranía.

Están también los molirenas que aspiran a correr como candidatos en algún puesto de elección y no tienen los méritos, ni el trabajo, ni la estructura, pero en cambio gozan de una relativa buena relación con Sergio González Ruíz o le apoyaron en la Convención. Estos aspirantes no hubiesen tenido oportunidad de ser postulados mediante el anterior estatuto, donde había cierta mancuerna legal que garantizaba hasta cierto punto que el trabajo y la estructura eran merecedores de postulación y participación.

Pero las postulaciones a dedo y las medidas antidemocráticas tienen sus consecuencias.

Primero, las postulaciones a dedo y por amiguismo, históricamente han demostrado no ser acertadas. Generalmente el amigo adulador no es un activista trabajador. Eso en la circunstancia en la que se encuentra MOLIRENA es peligroso. El MOLIRENA necesita votos, o corremos el riesgo de desaparecer. En las próximas elecciones necesitamos llenar las vacantes de las postulaciones con gente capaz de aportar ganchos junto a la bandera del gallo.

Segundo, las medidas antidemocráticas producen que las bases del partido se desanimen y no tengan deseos de seguir trabajando. Desde que González Ruíz asumiera la presidencia se ha podido observar como el ritmo de trabajo que llevaba la dirigencia anterior se ha estancado, además hemos perdido gran número de adherentes. Nadie desea sacrificar tiempo y recurso en algo que no está garantizado. Sergio González Ruíz ha demostrado además no ser un hombre confiable, ni de palabra. La promesa de un hombre no es lo mismo que la garantía que implicaba tener delegados apoyando la postulación de cierto candidato en las Convenciones Provinciales. Si yo tenía los delgados, tenía la postulación, y los delegados eran resultado de esfuerzo y trabajo. En cambio la palabra de un hombre hoy, puede no ser la misma mañana.

Sin la gran parte de la estructura trabajadora y capaz del Partido, el MOLIRENA iría mal parado hacia la contienda electoral del 2009. Entonces la conveniencia aparente y la comodidad que había otorgado la reforma estatutaria a sus promotores, se volverá contra ellos. Aquellos candidatos impuestos probablemente no saldrán elegidos, el MOLIRENA habrá jugado un mal papel en la contienda y probablemente ni siquiera les quede Partido para repartirse.

Las reformas estatutarias expresan la falta de deseo de nuestra dirigencia de fortalecer el MOLIRENA y darle continuidad. El único deseo obvio es el de beneficiarse de las negociaciones de alianza. ¿Los molirenas que se sienten cómodos con las reformas son capaces de ver esto? Probablemente no.

Pero no hay peor daño a nuestro partido que nuestra indiferencia. Aquellos que tenemos el corazón puesto en la bandera del gallo, debemos demostrar que somos más que los indiferentes que sólo piensan en sus intereses. Si deseamos que la bandera del gallo vuelva a ondearse sobre las casas panameñas, debemos luchar por ello.


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