Posteado por: juventudmolirena | Mayo 12, 2008

Frustaciones ideológicas. (Ing. Pacifico Chung)

Frustraciones ideológicas

Pacífico Chung C.

Los primeros pasos de un joven en la vida política nacional suelen ser muy frustrantes. Es en la juventud, la edad en la cual el hombre abraza con mayor pasión a las ideas y busca con mayor compromiso aquellas metas inalcanzables y altruistas. No obstante, al entrar en nuestro mundo partidista, se encuentra con un escenario confuso: partidos que se catalogan de centro izquierda, pero que no lo son; partidos cuyas doctrinas ideológicas solo existen en sus nombres; partidos que, incapaces de definir con claridad su ideología, se aferran al recuerdo afectivo de antiguos líderes, en un interés absurdo de tener algún tipo de legitimidad histórica e ideológica.

Si ante todo esto, aquel joven mantiene su deseo de participar en política, se enfrenta a un escenario aún más complicado: la inmensa mayoría de quienes militan activamente en los partidos políticos carece de ideologías. Lo que mueve a las organizaciones políticas, con sus distintos grupos y corrientes, es la legítima ambición de llegar al poder. Pero esta legítima ambición, sin una doctrina ideológica que la fundamente y la cohesione, se convierte en luchas intestinas entre grupos y líderes políticos de acuerdo con los intereses del momento. Enemigos mortales se vuelven amigos. Carente de toda lógica ideológica, la dinámica política interna de los partidos termina convirtiéndose en una lucha desordenada y descontrolada de intereses personales. Ante este escenario, hasta el mejor intencionado termina contagiándose de la podredumbre que le rodea.

Si aún frente a aquella realidad, aquel joven político logra abrirse paso manteniendo sus principios intactos, se encuentra otra realidad: los electores se mueven, no por las ideas o propuestas, sino por la simpatía que genera determinado candidato. Lo que determina esa simpatía es la vieja ecuación latinoamericana: buena publicidad con dádivas populistas: suéteres, gorras, bolsas de comida, dinero, etc.

Hoy, hasta el panameño más humilde de nuestros barrios, cuando se acerca un político a hablarle, lo primero que le dice es: “Todos los políticos son iguales, ¿qué vas a dar a cambio de mi voto?” ¿Democracia? La democracia, lejos de ser la elección responsable y seria que debería ser, se convierte en el rejuego de quién saca el mejor provecho de las elecciones y cuál político se acomoda mejor.

Sin embargo, con algo de suerte, llegas a encontrar gente valiosa. Hay que buscar en cada barrio, pueblo y comunidad. Cuando la encuentras, entiendes por qué estás allí. Esa gente llega a reconocer que tus principios e ideas son la diferencia entre lo que viven actualmente y un futuro mejor. Esa gente llega a creer en tus palabras y a confiar en ti, en las decisiones que tomas y en tu voluntad de luchar por ellos. Alguien alguna vez me preguntó por qué estoy en la política. Milito con pasión en la política, porque creo firmemente que las cosas pueden cambiar. Y lo hago por esa gente. Cuando deje de creer en que podemos cambiarlas, entonces dejaré la política. Mientras tanto, debemos seguir luchando.

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El autor es ingeniero, miembro de la Comisión Política del Partido Molirena.

El artículo fue publicado el martes 6 de mayo en el diario La Prensa.


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